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Conoce la historia de Edgar

Agradecemos a Edgar García su testimonio y por compartirnos este artículo:

“Como ayudo y me relaciono mejor con personas que viven con Diabetes”.

 Sin temor a equivocarme hoy en día no hay mexicano sobre la faz de la tierra que no tenga un familiar, amigo o conocido que viva con Diabetes, para nosotros es un nuevo “modus vivendi” el cual cada uno adapta a sus condiciones y por supuesto esta el entorno de la familia, los amigos, los compañeros de escuela u oficina y hasta los desconocidos que en la mayoría de los casos no saben que hacer y/o que decir.

Si tu no vives con diabetes no tienes porque saber que hacer o que decir, más sin embargo si considero importante que nosotros que vivimos con Diabetes te digamos que pensamos y sentimos al respecto de tu conducta o tus palabras hacía nosotros.

1) No des consejos si no son requeridos, y si lo haces asegúrate de estar bien informado al respecto, nada a medias tintas, porque un consejo a medias es lo mismo que nada.

2) Valora y considera que la Diabetes es un trabajo que requiere mucho esfuerzo, y nosotros intentamos hacerlo día a día, a veces un gesto o una palabra puede echar abajo todo un cúmulo de acciones.

3) No le cuentes historias horribles de personas con diabetes que conozcas o hayas conocido, nosotros mejor que tu sabemos de lo terrible de las múltiples complicaciones que puede tener la enfermedad, es lo primero que nos recitan los médicos, así que no las necesitamos ya que incluso algunos las han vivido en carne propia, ese tipo de historias mejor guárdalas por si “el alarma” te solicita historias terribles cargadas de dolor y amarillismo.

4) Ofrécete a llevar una vida sana como forma de apoyo, quienes vivimos con Diabetes y tenemos un adecuado control es debido a que cuidamos las cantidades de lo que comemos, nos ejercitamos, mantenemos una actitud positiva, nos educamos sobre nuestra enfermedad, nos monitoreamos entre otras cosa, así que si te solidarizas con nosotros en algunas de estas actividades además de verte beneficiado, te sentiremos parte de nuestro equipo, o sea, si no puedes con nosotros, ¡únete!

5) No te espantes cuando alguien mida sus niveles de glucosa o se inyecte insulina, ¡¡¡NO NOS ESTAMOS DROGANDO !!!, así que en todo caso, acércate a nosotros y pregunta, de cuates hasta una medición de glucosa te podemos obsequiar. Aprovecho para decirte que la Insulina es una hormona que tu también tienes, en nuestro caso la ausencia o la mala calidad de está, es precisamente lo que nos hace tener esta enfermedad.

6) Siempre pregunta si puedes ayudar y como hacerlo, en el día y tratando de mantener nuestros niveles de azúcar en rango, podemos padecer alguna hipoglucemia (baja de azúcar) o una hiperglucemia (alza de azúcar), nosotros sabemos que hacer, pero puede ser que en algún caso de gravedad necesitemos ayuda, así que, si dudas … pregunta, te lo vamos a agradecer.

7) No trates de mostrar compasión o hacer sentir mejor de forma pesimista, nadie se enferma por gusto, las frases de “hay pobrecito”, “uy que mal”, “que bueno que no fue cáncer”, “ay que feo, pobre de ti” haciendo además cara de perrito apaleado, no ayudan ni aportan nada, necesitamos frases de apoyo, prefiero escucharte como si fueras Miguel A. Cornejo a tener que escucharte como si fueras Doña Marga López

8 ) Respalda las decisiones sobre el auto-cuidado, contar comida, pincharse los dedos, visitar el endocrinólogo, al oftalmólogo, al podólogo, al nutricionista, hacernos diferentes tipos de análisis médicos (unos cada 3 meses, otros cada 6 y otros cada año) es parte ya de nuestra forma de vida, no limites estas acciones que son en nuestro beneficio.

9) No emitas opinión con respecto a nuestros niveles de glucosa, solo YO sé mejor que nadie que tan bien o que tan mal pueden estar mis nivele de glucosa, ¿tu conoces los tuyos?, …lo sabía, entonces, no opines sobre los míos, acepto que me preguntes si están bien o mal y el porque de ellos, pero no a que los juzgues.

10) Ofrece tu cariño y apoyo incondicional, cuando nos dan la noticia de nuestro diagnostico con la enfermedad, algunos tardamos más, otros tardamos menos en asimilarlo y el día a día requiere un esfuerzo enorme para controlar a la enfermedad, tus frases de aliento y tus palmaditas en la espalda harán que yo no claudique en el intento por establecer mi control y mantenerlo una vez que lo tenga.

11) Respeta nuestros “Nos”, no te sientas ofendido y sobre todo no insistas cuando algo sea negado de nuestra parte, recuerda que nosotros comemos con base a porciones de comida, nos medicamos y nos ejercitamos con base a nuestro peso, edad, sexo (y no me refiero a la frecuencia, je je) actividad física y niveles de glucosa, es parte de nuestro control, respétalo.

12) No hables de lo que no sabes, Infórmate, hoy en día no es pecado ser ignorante, pero si lo es, no estar informado, no hay pretexto, existen demasiadas fuentes de información, pero no olvides el punto 1.

13) No me digas diabético, piensa, si por algún motivo enfermeras de cáncer, ¿te gustaría que te llamara canceroso?, VIVO con diabetes.

14) Las recomendaciones milagrosas que curan la diabetes de “tu vecina” o de “la tía Chonita”, NO Existen, no son ciertas, respeta mi control basado en monitoreo, adecuada alimentación, ejercicio y medicación.

15) No seas mercenario, hoy en día existen un sin fin de productos “mágicos”, de todo tipo, hierbas, pastillas, operaciones, implantes, multi-vitamínicos y un largo etcétera, muchos de ellos se venden a través de grandes emporios comerciales (herbalife, agel, omnilife y un buen más); si alguien a ti ya te ensarto en su cadena o en su pirámide, no me veas con signo de pesos y no trates de convencerme de lo que vendes, para así asegurar tu cuota mensual, no me interesa y cuando así sea, entonces yo te busco.

16) No me digas que “si puedo” o que “no puedo”, de mi diabetes sé más yo que tu, eso te lo garantizo, así que deja que yo decida que “que sí” y “que no”. La diabetes NO es una limitante, SI es una condición de vida diferente y mi límite es el cielo.

Es muy probable que esta lista con el tiempo crezca, yo desearía que se redujera hasta desaparecer por completo, porque ello implicaría un total respeto hacía nosotros pero sobre todo una adecuada información sobre la enfermedad y su control aún a pesar de que no la tengas, algo así como saberse las tablas de multiplicar. Pero mientras ese nivel de culturización llega a todos los rincones de este planeta, aplica los puntos que ya leíste antes de que te diga como dice mi mamá : “Mucho ayuda, el que no estorba”.

Un abrazo, Edgar.

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